Hoy hice un nuevo amigo, ninguno
de los dos podíamos hablar, el por alguna enfermedad con la cual ha lidiado
desde su nacimiento y yo por enfermar mi cuerpo a causa de los excesos.
No lo conocía, ni el a mí. Quizás
no lo vuelva a ver nunca.
Solo fue una de esas coincidencias
de la vida, dos seres que acuden al mismo sitio, a la misma hora… mientras yo sujetaba
la esperanza de que algo bueno pasara, el llego ahí ya sin una gota de esta, la
había derramado toda en su trayecto hasta llegar ahí. La esperanza es difícil de atrapar, sobre todo
en estos tiempos que todo el mundo la requiere.
Todos necesitamos un momento a
solas, yo estaba planeando un escape a Las Vegas, ir a tirar algunos de los
dólares ganados con el sudor de mi frente en algún casinito… sentir que puedo
hacer eso. Creo que eso es solo una de las tantas cosas que uno puede hacer
para sentir que el trabajo está dando frutos y liberar el estrés… “Ey trabajo
día a día para esto”.
En otras ocasiones tirar el
dinero comprando alcohol es suficiente, pero no hoy y vaya que invertí este fin
de semana en ambientación.
Ahora que lo pienso suena absurdo y sin duda lo es... pero dígame amable lector ¿que no lo es?.
Regresando al tema, supongo que mi alma, mi yo interno necesitaba un remedio más drástico, mi estado emocional se encontraba más dañado de lo acostumbrado y por ahí tantas preguntas porque aun desconozco el motivo del daño.
Ahora que lo pienso suena absurdo y sin duda lo es... pero dígame amable lector ¿que no lo es?.
Regresando al tema, supongo que mi alma, mi yo interno necesitaba un remedio más drástico, mi estado emocional se encontraba más dañado de lo acostumbrado y por ahí tantas preguntas porque aun desconozco el motivo del daño.
¿Que fue esta vez, corazón? ¿Qué piezas
están faltando?
Cuando uno es la re-integración
de cientos de pedazos que más de una vez quebraron se aprende a detectar con
mayor facilidad que algo sucede, algo no marcha bien ahí adentro. Se requiere
un momento para conversar con uno mismo, meditar. Lo difícil es que con los
años cada destrozo es más doloroso, cada herida más profunda, cada emoción más
fuerte y las cicatrices más notorias.
Las piezas del rompecabezas que
forman el corazón ya no están completas. De algunos abrazos no se regresa
completo.
Cuento todo esto para al final decir que
se tan poco de la vida que jamás pensé encontrar piezas de mi corazón que
estaban perdidas en manos de un desconocido. No pudimos pronunciar palabras en
absoluto pero contamos toda nuestra vida en cada sorbo de café.

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