Y ese día, si hubiera muerto justo en ese momento, hubiera muerto feliz.
Y ese día, si hubiera muerto justo en ese momento, hubiera muerto feliz.
Acompañaría mi muerte la imagen de mi sonrisa preferida sobre la faz de la tierra, inyectada la sal del mar en mis venas y el sabor de los labios del hombre que más ame.
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