Le gustaba escribir de madrugada, cuando las voces humanas se calman, cuando solo habla el alma. Como cuando puedes quedarte en silencio a cachitos, escuchar la respiración propia, el palpitar del corazón y con un poco de fortuna imaginar las conexiones neuronales de la razón.
La oscuridad, tortura para unos, regalo para otros...Donde le miro perfecta, sin rostro, pura intención.
voc
Be First to Post Comment !
Publicar un comentario