En memoria de Francisco Ernesto Hernandez Espinoza.
Hoy me dio por recordar a quien ya se fue...
Me dio por echarme una vuelta al pasado, las memorias, las pláticas y a visitar a ciertas personas en determinados momentos. Desconozco cuál sea la situación o emoción en mi vida actual que me hizo vincular el ahora con el ayer, lo que me hizo volver a ti.
Hoy me dio por volver a ver tu rostro, tu sonrisa que alegraba e iluminaba a una colonia entera cuando la luz se ausentaba por allá en San Anselmo.
Quizás nunca logre asimilar tu partida pero hoy me dio por soñar con lo que hoy estarías haciendo. Muy probablemente ya hubieras visitado todos los continentes de esta tierra y platicarías de tus viajes como platicar de una salida en fin de semana en nuestra ciudad natal.
Coincidimos un verano del año 2001 y el andar en el mismo sitio, el mismo día no fue nuestra única coincidencia... ambos iniciábamos una nueva etapa en nuestras vidas. La secundaria técnica lucia tan grande aquellos primeros días. Las clases por la tarde se sentían ligeras cuando caia la noche. Al paso de un año ambos nos volvimos diurnos y la vida siguió.
Contar con una amistad como la tuya me enseñó a ser amiga, a entender un poco el mundo de "los hombres", de que todos somos diferentes pero hay cosas tan pequeñas y particulares que pueden unir para siempre. Soliamos andar por ahí con nuestro circulo de amigos, riendo la mayor parte del tiempo, entre bromas e historias pasabamos 1, 2, 3 años.
Yo solía vivir enamorada de la vida y tú, tú disfrutabas de lo que te rodeaba, lo nuevo, lo que la nueva edad nos regalaba. De vez en vez nos reuníamos porque sabías que siempre tenía una historia que contar, un poema o "mis pergaminos", como solías llamarles. No tardabas en echarte a reír cuando llegaba con mi libreta con los recién creados poemas, sabías que tomaría horas para que pudiera leerlos todos, las tardes que se suponía que eran para educación física estaban casualmente a la hora perfecta para escuchar y recitar... ahora que lo pienso, siempre busque tu aprobación. Necesitaba que alguien me dijera si era algo que podía expresar al mundo o demasiado cursi y que debía dejar en casa. Recibía retroalimentación y a cambio tú obtenías palabras bonitas para regalar por ahí a alguna adolescente.
Recuerdo bien la secundaria, lo mejor es que se usaba enviar cartitas. Aún conservo algunas copias de mis cartas enviadas, quizás también un día me dé por buscarlas pero hoy no, hoy solo se trata de volver a ti.
Seguimos creciendo...
Continuamos volando...
No dejamos de coincidir.
Ahora nos sentimos adultos porque nuestros pies se plantaron en la preparatoria. Hicimos buenos amigos, amigos que aun conservamos. Ellos, al igual que yo te recordamos.
Nuestras pláticas ya no eran sobre nuestros hermanos, sobre poemas o la comida a la hora del receso... Intentábamos aprender y entender sobre el mundo, en el intento aprendimos a ser jovenes.
La vida cambia en un abrir y cerrar de ojos, vamos de aquí para allá... ahora tienes novia y yo igual, otros amigos, otros caminos. El tiempo se divide entre un número mayor de personas lo que hace sea reducido y uno debe aprovechar el momento y convertirlo en tiempo de calidad.
Fue en el mes de Octubre del año 2008, yo cenaba con mi madre esa noche, en vísperas de la celebración de San Francisco. La iglesia lucía bonita, luces alrededor de todo el lugar, puestos de comida... de esa que me encanta. Juegos mecánicos y una voz chillona gritando "BINGO". Debí presionar el botón "llamar", busque tu nombre en mi celular, conservabas el mismo número por años... perdóname, ni siquiera di "enviar" al mensaje y lo decidí guardar.
En aquella época Messenger era la red social, los nicks y cambios de estatus mostraban mensajes del tipo "DEP". Era tarde ya para aquel mensaje que no me atreví a enviar. Sigo sin conocer el motivo que me detuvo pero me queda claro que el reloj no echa marcha atrás.
Nos convocamos unos a otros, el cariño por ti nos unió a todos, nos reconocimos.
Creo que no lograre entender nunca ciertas circunstancias de la vida, pero me quedo con aquellas que juntos aprendimos a darle sentido... es por eso que hoy te escribo hasta allá donde estas, porque aquí haces falta.
Es increíble como puede uno olvidar palabras dichas pero como nunca olvidamos como nos hicieron sentir.
Hoy quiero contarte mi amigo que ya no escribo poemas, me extraño a veces, ahora escribo cada que el corazón me grita y arden las manos. En estos 7 años he estado dos veces en la universidad, solías decirme que era una nerd y efectivamente, amo la escuela, estarías orgulloso de mi, que tanta letra y blah blah blah me hubieran llevado a algún lugar. Hay tantas cosas que quisiera compartirte, es más, imagino como hubiese sido tenerte de visita por aquí, otros han estado, todos diferentes pero cada una de mis amistades tiene su lugar especial.
No conservo la parte de mi corazón que se fue contigo pero uno tiene que ingeniárselas para seguir con los espacios vacíos, ajustar las velas y navegar, siempre de frente... nunca atrás.
Uno de los hombres importantes en mi vida, FEHE.
A mi amigo, el que me cuida desde el cielo.
VOLEAC
Hoy me dio por recordar a quien ya se fue...
Me dio por echarme una vuelta al pasado, las memorias, las pláticas y a visitar a ciertas personas en determinados momentos. Desconozco cuál sea la situación o emoción en mi vida actual que me hizo vincular el ahora con el ayer, lo que me hizo volver a ti.
Hoy me dio por volver a ver tu rostro, tu sonrisa que alegraba e iluminaba a una colonia entera cuando la luz se ausentaba por allá en San Anselmo.
Quizás nunca logre asimilar tu partida pero hoy me dio por soñar con lo que hoy estarías haciendo. Muy probablemente ya hubieras visitado todos los continentes de esta tierra y platicarías de tus viajes como platicar de una salida en fin de semana en nuestra ciudad natal.
Coincidimos un verano del año 2001 y el andar en el mismo sitio, el mismo día no fue nuestra única coincidencia... ambos iniciábamos una nueva etapa en nuestras vidas. La secundaria técnica lucia tan grande aquellos primeros días. Las clases por la tarde se sentían ligeras cuando caia la noche. Al paso de un año ambos nos volvimos diurnos y la vida siguió.
Contar con una amistad como la tuya me enseñó a ser amiga, a entender un poco el mundo de "los hombres", de que todos somos diferentes pero hay cosas tan pequeñas y particulares que pueden unir para siempre. Soliamos andar por ahí con nuestro circulo de amigos, riendo la mayor parte del tiempo, entre bromas e historias pasabamos 1, 2, 3 años.
Yo solía vivir enamorada de la vida y tú, tú disfrutabas de lo que te rodeaba, lo nuevo, lo que la nueva edad nos regalaba. De vez en vez nos reuníamos porque sabías que siempre tenía una historia que contar, un poema o "mis pergaminos", como solías llamarles. No tardabas en echarte a reír cuando llegaba con mi libreta con los recién creados poemas, sabías que tomaría horas para que pudiera leerlos todos, las tardes que se suponía que eran para educación física estaban casualmente a la hora perfecta para escuchar y recitar... ahora que lo pienso, siempre busque tu aprobación. Necesitaba que alguien me dijera si era algo que podía expresar al mundo o demasiado cursi y que debía dejar en casa. Recibía retroalimentación y a cambio tú obtenías palabras bonitas para regalar por ahí a alguna adolescente.
Recuerdo bien la secundaria, lo mejor es que se usaba enviar cartitas. Aún conservo algunas copias de mis cartas enviadas, quizás también un día me dé por buscarlas pero hoy no, hoy solo se trata de volver a ti.
Seguimos creciendo...
Continuamos volando...
No dejamos de coincidir.
Ahora nos sentimos adultos porque nuestros pies se plantaron en la preparatoria. Hicimos buenos amigos, amigos que aun conservamos. Ellos, al igual que yo te recordamos.
Nuestras pláticas ya no eran sobre nuestros hermanos, sobre poemas o la comida a la hora del receso... Intentábamos aprender y entender sobre el mundo, en el intento aprendimos a ser jovenes.
La vida cambia en un abrir y cerrar de ojos, vamos de aquí para allá... ahora tienes novia y yo igual, otros amigos, otros caminos. El tiempo se divide entre un número mayor de personas lo que hace sea reducido y uno debe aprovechar el momento y convertirlo en tiempo de calidad.
Fue en el mes de Octubre del año 2008, yo cenaba con mi madre esa noche, en vísperas de la celebración de San Francisco. La iglesia lucía bonita, luces alrededor de todo el lugar, puestos de comida... de esa que me encanta. Juegos mecánicos y una voz chillona gritando "BINGO". Debí presionar el botón "llamar", busque tu nombre en mi celular, conservabas el mismo número por años... perdóname, ni siquiera di "enviar" al mensaje y lo decidí guardar.
En aquella época Messenger era la red social, los nicks y cambios de estatus mostraban mensajes del tipo "DEP". Era tarde ya para aquel mensaje que no me atreví a enviar. Sigo sin conocer el motivo que me detuvo pero me queda claro que el reloj no echa marcha atrás.
Nos convocamos unos a otros, el cariño por ti nos unió a todos, nos reconocimos.
Creo que no lograre entender nunca ciertas circunstancias de la vida, pero me quedo con aquellas que juntos aprendimos a darle sentido... es por eso que hoy te escribo hasta allá donde estas, porque aquí haces falta.
Es increíble como puede uno olvidar palabras dichas pero como nunca olvidamos como nos hicieron sentir.
Hoy quiero contarte mi amigo que ya no escribo poemas, me extraño a veces, ahora escribo cada que el corazón me grita y arden las manos. En estos 7 años he estado dos veces en la universidad, solías decirme que era una nerd y efectivamente, amo la escuela, estarías orgulloso de mi, que tanta letra y blah blah blah me hubieran llevado a algún lugar. Hay tantas cosas que quisiera compartirte, es más, imagino como hubiese sido tenerte de visita por aquí, otros han estado, todos diferentes pero cada una de mis amistades tiene su lugar especial.
No conservo la parte de mi corazón que se fue contigo pero uno tiene que ingeniárselas para seguir con los espacios vacíos, ajustar las velas y navegar, siempre de frente... nunca atrás.
Uno de los hombres importantes en mi vida, FEHE.
A mi amigo, el que me cuida desde el cielo.
VOLEAC
Sólo escribe... Y ya
ResponderEliminar