12 años desde aquellos días que caminaba siempre con una libreta en la mochila por si en algún punto del camino me topaba con la señorita Inspiración.
Recuerdo mi primer diario, si de aquellos chiquitos, como de 1/4 de hoja tamaño carta, cubierta plástica, que si la removías encontrabas un trozo de cartón... los de candadito. Recuerdo ese primer diario como recuerdo el diario de Daniela. La ultima vez que lo vi fue hace dos años, en una de mis visitas a mi natal Ciudad Obregón, conservado dentro de un cartón junto con mis diarios posteriores.
El de hojas de colores, el que hice yo misma con hojas recicladas obtenidas de mis libretas de secundaria y portada blanca, tejido con agujeta de color rosa, también aquel de hojas color café... una reliquia y tesoro que encontré en una vieja papelería, los años que representaba generaba magia. El diario verde que lleve el primer semestre de la carrera universitaria, el de pasta color blanco hueso... el diario con pasta color rosa, plastificado en el cual nunca termine de escribir, donde pase de un año a otro... por que era tanto y la realidad empezó a ganarle a la fantasía.
Hasta hace algunos años el tener escritos y poemas en tantas libretas me generaba ansiedad, el deseo de un día sentarme a pasar días enteros a mover las letras de lugar, digitalizar memorias, darles el lugar que merecen.
Hoy no se si todo eso que alguna vez escribí se encuentre todavía en mi viejo hogar, en mi memoria quizás, junto a un sin fin de imágenes y fotografías... Muchos sueños por atrapar.
12 años de libertad.
10 años entre blog y blog, cambiando de nombre, de contenido, de color.
Siempre me gusto escribir, no se cuando deje de hacerlo, a veces pienso que la señorita Inspiración se fue molesta conmigo y ahora solo trato de transmitir lo que no requiere emoción, sentimiento o corazón, me encerré entre tecnicismos y deje de activar el botón que da rienda a la imaginación.
En memoria de todas las letras que alguna vez escribí,
VOLEAC
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