23 oct 2017

Un día el corazón

Un día le dijeron a mi corazón que amara, amar sin miedo, que amara mucho.
En una sociedad que nos envuelve en su dinámica, costumbres y juego obviamente, el corazón dudo. Una y mil veces se preguntó ¿Y si me rompen? ¿Si me hacen daño? ¿Si me olvidan? Fueron tantas las preguntas que se formuló que empezaron a robarle el sueño, entonces un día decidió tener una conversación con su interior:
-Ya no duermo, me gana la ansiedad por pensar en el futuro, en lo que podría ser. Ya no me alimento bien, vivo en incertidumbre, curiosidad y con la duda y lo más fuerte, deseo dar respuesta a todas estas preguntas y callarlas. Sufriendo ya estoy, ya me estoy haciendo daño, lo que me generaba miedo de AMAR lo provoco yo mismo. – Expreso el corazón.
-¿Qué más da intentar? – Pregunto el cerebro -¿Y si, si? ¿Y si, si es cierto lo que te dijeron, corazón y estas demorando en recibir lo bueno?
-Que el amor del que hablan los tristes no es como del que hablan los amantes. Que el amor “manoseado”, “imposible”, “turista”, “que duele” no es amor. Es otra cosa, otro sentimiento, otra elección, lo que quieran pero no AMOR. – Añadió el cerebro.
El corazón que ya vivía en desconcierto tomo todos los miedos y empujado por todas las dudas decidió AMAR.
Amar como decisión, su elección al despertar cada mañana, amar porque si, amar porque se le dio la gana.
Entonces el corazón descubrió que él no era como el jabón que con el uso se desgasta, por el contrario, el amor entre más se usa más se expande, se vuelve grande, genera esa sensación al corazón de no caber en el pecho, nos lleva a vibrar en otra frecuencia.



ÁMATE
Inicia por escucharte, consentirte, conocerte, encontrarte... ÁMATE.
Ámate tanto a ti mismo hasta que pierdas el miedo a aceptar quien eres, que quieres, que anhelas. Pierde el temor de estar contigo a solas y una vez cuando esto haya sucedido perderás el miedo al resto del mundo.
Tememos lo que no conocemos, cuando logramos adentrarnos en nosotros mismos y reconocer nuestras fortalezas y debilidades, lo que nos hace sentir alegría o nos pone pensativos aprendemos a manejarnos en un mundo, ya conscientes de que evitar para lastimarnos lo menos posible y de ser así, porque tocaba experimentar, saber cómo reconfortarnos, darnos amor, sanarnos.

No esperes a que alguien venga y te arme de nuevo tras haberte quebrado en mil pedazos, tras un despido de trabajo, una separación amorosa, la pérdida de un ser amado, una injusticia, un robo a tu hogar... Podemos sentir y extraer fuerza del apoyo de los seres que nos aman pero, solo para aquello hasta donde ellos son capaces de ver, el interior lo sanas TÚ, lo llenas TÚ, lo reconstruyes TÚ con aquello que te alegra, que te motiva, que te apasiona. No pierdas más tu tiempo, AMA y no olvides empezar por AMARTE a ti mismo primero.


Experta en nada pero el café me quedo delicioso hoy,

Be First to Post Comment !
Publicar un comentario