Un día
le dijeron a mi corazón que amara, amar sin miedo, que amara mucho.
En una
sociedad que nos envuelve en su dinámica, costumbres y juego obviamente, el
corazón dudo. Una y mil veces se preguntó ¿Y si me rompen? ¿Si me hacen daño? ¿Si
me olvidan? Fueron tantas las preguntas que se formuló que empezaron a robarle
el sueño, entonces un día decidió tener una conversación con su interior:
-Ya no
duermo, me gana la ansiedad por pensar en el futuro, en lo que podría ser. Ya
no me alimento bien, vivo en incertidumbre, curiosidad y con la duda y lo más
fuerte, deseo dar respuesta a todas estas preguntas y callarlas. Sufriendo ya
estoy, ya me estoy haciendo daño, lo que me generaba miedo de AMAR lo provoco
yo mismo. – Expreso el corazón.
-¿Qué más
da intentar? – Pregunto el cerebro -¿Y
si, si? ¿Y si, si es cierto lo que te dijeron, corazón y estas demorando en
recibir lo bueno?
-Que
el amor del que hablan los tristes no es como del que hablan los amantes. Que
el amor “manoseado”, “imposible”, “turista”, “que duele” no es amor. Es otra
cosa, otro sentimiento, otra elección, lo que quieran pero no AMOR. – Añadió el cerebro.
El
corazón que ya vivía en desconcierto tomo todos los miedos y empujado por todas
las dudas decidió AMAR.
Amar
como decisión, su elección al despertar cada mañana, amar porque si, amar
porque se le dio la gana.
Entonces
el corazón descubrió que él no era como el jabón que con el uso se desgasta,
por el contrario, el amor entre más se usa más se expande, se vuelve grande,
genera esa sensación al corazón de no caber en el pecho, nos lleva a vibrar en
otra frecuencia.
ÁMATE
Inicia
por escucharte, consentirte, conocerte, encontrarte... ÁMATE.
Ámate
tanto a ti mismo hasta que pierdas el miedo a aceptar quien eres, que quieres,
que anhelas. Pierde el temor de estar contigo a solas y una vez cuando esto
haya sucedido perderás el miedo al resto del mundo.
Tememos
lo que no conocemos, cuando logramos adentrarnos en nosotros mismos y reconocer
nuestras fortalezas y debilidades, lo que nos hace sentir alegría o nos pone
pensativos aprendemos a manejarnos en un mundo, ya conscientes de que evitar
para lastimarnos lo menos posible y de ser así, porque tocaba experimentar,
saber cómo reconfortarnos, darnos amor, sanarnos.
No
esperes a que alguien venga y te arme de nuevo tras haberte quebrado en mil
pedazos, tras un despido de trabajo, una separación amorosa, la pérdida de un ser amado,
una injusticia, un robo a tu hogar... Podemos sentir y extraer fuerza del apoyo
de los seres que nos aman pero, solo para aquello hasta donde ellos son capaces
de ver, el interior lo sanas TÚ, lo llenas TÚ, lo reconstruyes TÚ con aquello
que te alegra, que te motiva, que te apasiona. No pierdas más tu tiempo, AMA y
no olvides empezar por AMARTE a ti mismo primero.
Experta en nada pero el café me quedo delicioso hoy,


Be First to Post Comment !
Publicar un comentario